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“Violeta se fue a los cielos”… Violeta, debe volar a su modo / Por: Macarena Escudero

Colocar a disposición del cine a un personaje como Violeta Parra suena tremendo y atrevido  como desafío, sobre todo cuando se piensa en todo lo que abarca y representa como artista, de hecho, fue ella por si sola, quien se encargó de dejarnos su herencia, sin ayuda de nadie.

Andrés Wood, en esta ocasión, teje en la pantalla grande parte de esta historia, presentando a un personaje cercano, que traspasa una identidad sencilla, una artista dedicada e inspirada, una Violeta enamorada y alejada de un contexto político. Con esto se puede llegar a cualquier público o generación sin problema, no obstante, trae un telón de fondo que no nos advierte de manera concreta lo mas complejo, eso que lograría dilucidar, tal vez, los componentes centrales que acompañaron su vida, esos que realmente la motivaron e inspiraron, como por ejemplo, su malestar con la abismante diferencia social que existía, la injusticia con el mas débil, o tal vez la eterna espera de ser escuchada por todos en vida, lo que la llevo a terminar con la propia, para ser escuchada. Probablemente los mismos motivos que aun la mantienen con nosotros.

Con un guión basado en el libro de Ángel Parra, la película se ancla a la vida emocional de una hija, madre y sobre todo artista incondicional, que comprometida con sus obras, fluye apasionada mostrando su talento a quien quisiera verla, escucharla o leerla. En resumen, un valioso e indudable material artístico, como para pedirle permiso al mismo cielo y así poder rodar esta historia, recién ahora, cuarenta y cuatro años después de su muerte, dejando en evidencia que los encargados de hacer cine se mantuvieron apartados de esta idea, aun así, imagino y espero, haya estado presente el animo de que se dieran las condiciones para poder filmar esta historia ya sea en Chile o en el extranjero, historia que por lo demás, considero debe verse ayer, y siempre, desde todas las miradas y formatos posibles.

La vida de Violeta, es narrada por ella misma, interpretada por Francisca Gavilán, que cuenta parte de su vida en una entrevista realizada en argentina el año 1961. Con esta entrevista como hilo conductor, la película es orientada a contarnos con saltos temporales distintos episodios ligados solamente a su historia personal lo que podría tener como resultado, que muchas mujeres, incluso hombres, podrían perfectamente identificarse con este personaje libre de contexto político y una vida difícil, siendo más cómodo ponerse en este sitio, en vez de colocarse en el tremendo vacío con el que lidiaba Violeta, vacío que nos pertenece absolutamente, y del cual se suele arrancar. Ella llenaba ese espacio dando “Gracias a la vida” y luego “Que pena siente el alma” después de darse por enterada lo que su mente podía revelar.

Hay una escena donde el gavilán y la gallina tienen al fin su choque, encuentro anunciado durante toda la película con sugerentes primeros planos y detalles. La llegada del tirano por sobre nosotros, un pueblo que durante años le han sacado las plumas deliberadamente. Si Violeta se fue a los cielos, por ahora, Wood no lo deja muy en claro. Por mi parte creo que ella está libre de tiranos, volando bien alto y a la chilena.

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Publicado por en 1 septiembre, 2011 en Crítica de Cine

 

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“The Greatest”… Ver lo que hay / Por: Macarena Escudero

Captar el sentir de una familia que perdió abruptamente a uno de los suyos suele resultar conmovedor e inevitablemente nos ponemos en este escenario, para así poder obtener, tal vez, la clave que nos permitiría continuar de pie frente a tamaño dolor.
The Greatest nos cuenta sobre el alejamiento entre los miembros de una familia que son impactados por la muerte del hijo mayor, hecho que los descoloca emocionalmente para poder seguir viviendo desde la más simple rutina, hasta la llegada de una desconocida chica que pasó junto a su hijo fallecido, su última noche de vida. Luego, el desarrollo fue resultando predecible.
Shana Feste en esta, su opera prima, nos da la libertad de hablar o guardar silencio mientras vemos como esta familia vive un drama de aquellos, y se ve claramente  que en este hogar ya habían heridas suficientes como para poner aun peor este escenario. Aún así esta familia va por más.
Una historia donde hay elementos que sobran y no aportan a la articulación de la trama y resulta molesto considerando que no se aprovecha una historia potente que da cuenta de cómo a partir de un amor adolescente, surgen situaciones aun más trascendentes. En la película vemos personajes y escenarios que da la impresión que están colocados de manera forzada tratando de justificar detalles de la historia de cada personaje que se podría entender por si sola.
Creo también, que se ignoro en la historia, al el hijo menor de esta familia, quien a mi parecer, es parte fundamental en todo. Ryan (Johnny Simmons) experimenta una particular búsqueda de apoyo emocional para poder estar de pie y lidiar la perdida de su hermano. Se muestra firme sin estarlo, al limite de las drogas y estando prácticamente solo e ignorado por sus padres que están en lo suyo, es decir, no podían darse apoyo mutuo, y cuandoRyan encuentra al fin un abrigo, vuelve a caer y se decepciona de tal forma que se obliga a si mismo ponerse de pie, para continuar. De lo que vi, lo mas notable. El resto de los personajes, no se percató de esto y tampoco Feste, que desaprovecho un buen guión y aun personaje como Ryan que pudo haber sido la entrada y salida de un real drama, mucho mayor del que se ve.
“Prueba de amor”, título con el que llegó a Chile, trata un tema complejo con buenas actuaciones, conmueve y resulta ser una suerte de espejo para quienes logren encontrar alguna semejanza con la vida real.
Insisto, sugiero poner atención en el hijo menor de esta familia, y ver lo que hay en él.
 
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Publicado por en 25 agosto, 2011 en Crítica de Cine

 

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Súper 8. Hay espacio para todo / Por: Macarena Escudero

Cuidamos en nuestra memoria la etapa probablemente más asombrosa de nuestras vidas, como si fuéramos en cualquier momento a perder ese especial registro que hemos protegido de los malos episodios, los mismos que opacan eso genial: Ser niño.

Probablemente aun lo seamos, sumando algunos elementos que nos alejan de esa fuerza brillante que la infancia manifiesta y siempre será bueno tener en cuenta que el cine está dispuesto a ser medio para contarnos este tema, y pregunto, ¿dónde dejamos la infancia?, ¿Estará extraviada, o no nos hemos enterados que aun nos pertenece? Definitivamente es esta la que nos ayudara a estar preparado para cualquier cosa.

 “Súper8” nos cuenta sobre la infancia de un grupo de niños que comparten la motivación por hacer una película de zombies en formato súper 8, donde mientras rodaban una escena, son testigos de un extraño accidente que trae suspenso de sobra para continuar esta aventura tanto dentro como por fuera del registro que realizan. El asombro que experimentan es tan grandioso que todo lo que esta a su alrededor se convierte en el escenario ideal para cualquier historia. Su mejor arma, el valor con el que defienden su propósito.
La historia se centra en Joe (Joel Courtney) un preadolescente que perdió a su madre en un trágico accidente. Vive solo con su padre (Kyle Chandler), el ayudante del sheriff quien trabaja tiempo completo tratando de resolver los extraños sucesos que ocurren en la ciudad luego de un misterioso accidente, donde la fuerza aérea esta involucrada. Joe junto a sus amigos deciden guardar absoluto silencio respecto a lo que vieron esa accidentada noche. Prefiere ocupar su tiempo en realizar la película y en poder aproximarse a Alice (Elle Fanning), una atractiva niña que también participa en el film.
Ambientada en 1979, la película nos muestra elementos suficientes como para disfrutar del pasado y los recuerdos que hay de lo que se hizo y vimos alguna vez en cine. La ciudad se muestra sólida en cuanto dirección de arte ya que cada rincón revela de inmediato la personalidad de la historia y sus personajes. Las habitaciones por ejemplo, están construidas para que cada elemento, el color, la luz, los pósters, revistas, cómic, cassetes, etc. esté relacionado con el personaje, y con razón de ser ya que nos cuenta de sus vidas, gustos y sobre todo los sitúa en un espacio y tiempo.
¿Por qué hacer esta historia desde ayer y no hoy?
Si hubiera sido recreada en el presente probablemente el  encanto de esta aventura se hubiera visto opacada por la tecnología que hoy existe. Esta historia necesitaba  bicicletas en las calles, a los niños escapándose de noche, tal vez  lejos de Internet. Estos pequeños se veían siempre y se decían las cosas en la cara. Estos niños tenían valor para cualquier cosa.

La actuación de los pequeños actores es atrevida y acierta con la trama, colocando cada uno su condimento en cada escena, enfocándose en su rol con una  naturaleza y espontaneidad adquirida desde el talento. Esta personalidad actoral nos recuerda esa cualidad que tenían las películas que sí se realizaban en esos años, por ejemplo la imagen del pequeño Elliot, en el caso de E.T. Los elegidos en este caso, fueron capaces de contar bien esta historia desde el punto de vista social, corporal y emocional, instalando su sello sin la necesidad de un libro o cómic.

Una historia de ciencia ficción, aventura y sobre todo amor. Hay espacio para todo. La clave, los lazos familiares, se superan perdidas y se aceptan nuevos horizontes.Hay una escena donde Charles (Riley Griffiths) el pequeño director de la película de zombies, le dice a su amigo Joe que el guión necesita amor en medio del caos, así, tendría valor agregado, un sentido. Estoy de acuerdo con eso y al parecer J.J Abrams también.

http://cinescudero.blogspot.com/

 
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Publicado por en 16 agosto, 2011 en Crítica de Cine

 

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Capitán América, vengador de los films de superhéroes / Por: Silvio Scalpello R.

Tratar a estas alturas de encontrar algo nuevo en el estándar comercial de Hollywood es hoy en día casi imposible. Pero Capitán América, sin ser una pieza maestra del cine, está un peldaño más arriba que otras películas ya realizadas de superhéroes. No es necesario referirse a Marvel ni caer en la típica comparación que se pueda hacer con respecto del cómic, no corresponde y no es necesario para entender la historia, ya que la película se puede analizar por sí sola, con una historia clara, que para todo aquel que no haya leído algún episodio de este vengador, no será necesario recurrir a los impresos después de terminado el film.

Capitán América: El Primer Vengador, dirigido por Joe Johnston, posee un guión bien elaborado, sobre todo en las escenas que van armando la historia. En este caso las intervenciones del dr. Abraham Erskine (Stanley Tucci) contando situaciones del pasado va dando una razón de ser al personaje principal, Steve Rogers (Chris Evans), y lo ayuda a lograr el objetivo deseado por este y a su vez da en la película un poco de tranquilidad – no por eso aburrido – al ritmo a veces acelerado de la historia. Entre tanta acción, se valora un poco de conversación y silencio para un mejor desarrollo del film. La actuación de Hugo Weaving interpretando a Johann Schmidt o “Red Skull” para los fanáticos puristas, sobresale al resto. Es el más común ejemplo del malvado o el antihéroe que literalmente se “roba la película” en determinadas escenas. Quizás en este personaje faltó un poco más de desarrollo. Weaving ya sea por el tono de voz o por su pausada actuación era el más indicado para la interpretación del personaje antes nombrado, no había otro.

La edición se acerca a lo habitual del cine comercial observado en películas de superhéroes similares, sobre todo en las secuencias de acción: cortes rápidos, una música orquestada magnificente de fondo, acorde a la situación que va dando ritmo necesario para cada cambio de plano y así lograr una mejor visualización de éstas por parte del espectador. Además en las escenas de acción se observan explosiones, fuego y todos los ingredientes necesarios para hacer vibrar y mantener expectante al público, pero sin exagerar.

La película posee una puesta en escena bien lograda. Es un mundo de fantasía insertado en un contexto histórico real como lo es el período Nazi. La escena del bar en la que se encuentran Rogers y Barnes (Sebastian Stan) conversando del cambio físico sufrido por el protagonista, es una escena un tanto oscura en cuanto a la iluminación y color, con tonos cercanos al sepia; en el momento de la entrada de Peggy Carter (Hayley Atwell) a escena, la vestimenta de la fémina de color rojo (pasión, fuerte), es bastante llamativo. Este contraste de colores con un objetivo claro: llamar la atención de los bebedores de cerveza en la escena misma, y que no pase desapercibido para el espectador masculino sentado en su silla. Objetivo logrado.

Capitán América es hasta el momento una de las películas mejor desarrolladas de superhéroes “modernos”, precisamente por su guión más elaborado, hay algo de preocupación por el contenido, no solamente en que la película sea todo acción, combate y efectos especiales. Existe un poco más de cuidado por el desarrollo de personajes (aunque se insiste que con Schmidt faltó algo que deja con gusto a poco sus intervenciones). No se exagera en demasía con las secuencias de acción, no haciéndose muy extensas ni con tanta parafernalia como otras películas del género. Un punto bajo en lo visto del film – no por eso empaña lo positivo- es la excesiva propaganda pro Estados Unidos presentada en el ya característico cartel con la imagen del tío Sam, invitando a todo ciudadano de ese país a unirse al ejército y luchar por la supuesta libertad, con su clásico: “I WANT YOU FOR THE U.S. ARMY”. Bastaba con ver a Chris Evans y las bailarinas con los colores en sus vestimentas y su llamado al ejército en las escenas de show-reclutamiento. La película obviamente debido al título y la trama daba para esta situación, pero creo se pudo usar menos este recurso que en los créditos finales se hace aún más notorio ¡Un detalle del film!

Sin contar lo último mencionado, Capitán América: El Primer Vengador, pasa a ser una película sobria (dentro de lo que se puede pedir para este tipo de películas), interesante y recomendable ya sea para los fanáticos de los superhéroes, como para seguidores de la acción fantástica, o simplemente para el espectador que quiera pasar un rato agradable, por lo mismo, Capitán América pasa a ser el vengador de los films de superhéroes.


 
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Publicado por en 16 agosto, 2011 en Crítica de Cine

 

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Limitless, entre la ficción y la realidad / Por: Silvio Scalpello R.

Limitless, dirigido por Neil Burger, es una película que presenta una pregunta sin respuesta y que se viene presentando en nuestra sociedad, debida a la rapidez con que se vive el día a día. La pregunta planteada es: ¿Necesitamos de fármacos para lograr el 100% de nuestras capacidades?

Eddie Morra (Bradley Cooper), es un hombre independiente que vive un apagón de creatividad, no logrando escribir un libro. Carece de emprendimiento en proyectos futuros. Hasta que el destino lo lleva a encontrarse con su ex cuñado, traficante de drogas que le da a consumir esta pastilla milagrosa, desarrollada por un laboratorio sin nombre. Pastilla que le permite a Morra lograr todo lo que no pudo en estado normal, éxito, fama, etc.

Este consumo diario lo adentra en el círculo de las drogas ilegales, relacionándose con gente involucrada en negocios dudosos. En efecto, en el film convergen dos mundos distintos con 2 personajes en ambos extremos del estrato socioeconómico, por un lado Gennady (Andrew Howard) y en el otro extremo a Carl van Loon (Robert de Niro), y justo en medio de ellos se encuentra el protagonista, sufriendo cambios en su vida cotidiana. Sin embargo, ambos mundos poseen un fin en común: el “éxito” a toda costa, sin importar quién o quienes salgan perjudicados.

La pregunta planteada anteriormente necesita de una respuesta, y para esto se necesita una revisión de nuestra realidad, observándola en estudiantes desde temprana edad con los niños ritalín; los estudiantes en educación superior que la verse sobrepasados por el exceso de material a estudiar recurren a fármacos para lograr un mayor nivel de concentración y aprendizaje; o lo que se alude en el film, el ambiente laboral y con píldoras lograr el éxito tan deseado por la persona y el reconocimiento social.

Por mucho que el film esté catalogado dentro del género ciencia ficción, Limitless puede ser una visión de nuestra sociedad si nos basamos en lo antes mencionado. El espectador en este caso puede estar viendo una realidad bastante cercana a su vida. Aunque siempre la espectacularidad de Hollywood en la presentación de ciertos temas lleva a la confusión entre lo que es realidad-ficción.

Limitless es una película bien lograda en todo sentido: acción, drama, situaciones, manejo del tiempo. No cansa ni tampoco se acelera. Dura lo que tiene que durar. Por lo que el espectador no se verá defraudado en ningún aspecto de lo presentando en el film.

 
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Publicado por en 2 agosto, 2011 en Crítica de Cine

 

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